¿Por qué las reseñas son buen material?
Porque son lenguaje real de clientes: dicen por qué te eligieron, qué dudaban y qué les faltó, con sus palabras. Es el estudio de clientes más completo que tienes y casi nadie lo lee.
¿Cómo se sacan las ideas?
- Los elogios que se repiten son tu mensaje. Si diez clientes dicen lo mismo, es lo que te diferencia, aunque tú no lo hayas puesto en tu web.
- Las dudas y las quejas son tus preguntas frecuentes. Si varias reseñas preguntan o se quejan de lo mismo, merece una respuesta publicada antes de que la pregunten.
- Las palabras literales son tus titulares. La frase con la que un cliente describe tu servicio suele funcionar mejor que la tuya.
¿Un ejemplo?
En la inmobiliaria con gestoría, lo más agradecido y lo más reprochado era lo mismo: los papeles. De ahí salieron un carrusel («¿Y los papeles? La pregunta que nadie te contesta antes de firmar»), un texto para la web («Inmobiliaria y gestoría en la misma puerta: qué significa para ti») y una tabla de qué incluye la comisión y qué se cobra aparte. Tres piezas, una sola fuente.
¿Cómo se organiza?
Una pauta sencilla de tres publicaciones por semana: una que refuerce lo que te diferencia, otra que resuelva una duda frecuente y otra más cercana, con personas del equipo. Ajústala a tu ritmo real, porque lo que importa es poder mantenerla.
¿Qué hay que cuidar?
No publiques reseñas con nombres de personas sin su permiso, y no copies reseñas enteras: toma la idea o una expresión corta y trabaja en agregado («muchos clientes nos dicen que…»). En salud y estética, nunca casos ni resultados de personas concretas.
¿Quieres las ideas ya sacadas de tus reseñas?
Mentita lee todas tus reseñas y las de tu competencia y te da recomendaciones y pautas para crear contenido con las palabras de tus clientes. Lo revisa una persona.
